ENTRESUELO
Un ropero, un espejo, una silla,
ninguna estrella, mi cuarto, una ventana,
la noche como siempre, y yo sin hambre,
con un chicle y un sueño, una esperanza.
Hay muchos hombres fuera, en todas partes,
y más allá la niebla, la mañana.
Hay árboles helados, tierra seca,
peces fijos idénticos al agua,
nidos durmiendo bajo tibias palomas.
Aquí, no hay mujer. Me falta.
Mi corazón desde hace días quiere hincarse
bajo alguna caricia, una palabra.
Es áspera la noche. Contra muros, la sombra
lenta como los muertos, se arrastra.
Esa mujer y yo estuvimos pegados con agua.
Su piel sobre mis huesos
y mis ojos dentro de su mirada.
Nos hemos muerto muchas veces
al pie del alba.
Recuerdo que recuerdo su nombre,
sus labios, su transparente falda.
Tiene los pechos dulces, y de un lugar
a otro de su cuerpo hay una gran distancia:
de pezón a pezón cien labios y una hora,
de pupila a pupila un corazón, dos lágrimas.
Yo la quiero hasta el fondo de todos los abismos,
hasta el último vuelo de la última ala,
cuando la carne toda no sea carne, ni el alma
sea alma.
Es preciso querer. Yo ya lo sé. La quiero.
¡Es tan dura, tan tibia, tan clara!
Esta noche me falta.
Sube un violín desde la calle hasta mi cama.
Ayer miré dos niños que ante un escaparate
de maniquíes desnudos se peinaban.
El silbato del tren me preocupó tres años,
hoy sé que es una máquina.
Ningún adiós mejor que el de todos los días
a cada cosa, en cada instante, alta
la sangre iluminada.
Desamparada sangre, noche blanda,
tabaco del insomnio, triste cama.
Yo me voy a otra parte.
Y me llevo mi mano, que tanto escribe y habla.
Jaime Sabines
sábado, 10 de septiembre de 2005
sábado, 3 de septiembre de 2005
domingo, 28 de agosto de 2005
lunes, 22 de agosto de 2005
martes, 16 de agosto de 2005
Otra bruja no habrá
que me distraiga y encarcele
con la misma temeridad de los insectos
a dónde huiste
qué terrible germen alteró tus aficiones
ante los líquidos menstruales de la luna
juro no volver a escribir tu nombre
en la sangre derramada de los gatos
no cortaré cabezas de gallos miopes
sólo por ofrecerte un desayuno saludable.
que me distraiga y encarcele
con la misma temeridad de los insectos
a dónde huiste
qué terrible germen alteró tus aficiones
ante los líquidos menstruales de la luna
juro no volver a escribir tu nombre
en la sangre derramada de los gatos
no cortaré cabezas de gallos miopes
sólo por ofrecerte un desayuno saludable.
lunes, 8 de agosto de 2005
Dionysos es la pasión, sin la cual la vida no trascendería el nivel inicial, no andaría persiguiendo y logrando, en parte, una asención a formas superiores. Si la luz es el medioen el cual la vida y las cosas todas se hacen visibles, la pasión es la apentencia misma de alcanzar manifestación, de llegar a ser algo sino de afrontar esta luz [...]
No es Dyonisos el dios despreciador de la forma, sino el que, buscándola, no puede detenerse en ninguna, porque la forma última, total, habría lograrse más allá de la muerte.
María Zambrano, El hombre y lo divino.
No es Dyonisos el dios despreciador de la forma, sino el que, buscándola, no puede detenerse en ninguna, porque la forma última, total, habría lograrse más allá de la muerte.
María Zambrano, El hombre y lo divino.
miércoles, 3 de agosto de 2005
Cómo controlar
esa marea de derrumbes
ese oleaje violento de tu cuerpo
no bastaba la sanidad de las miradas
el peligro de los besos:
formas de muerte y vida
no bastaba alejarse y escuchar las estrellas
había que ver los temblores
hambrientos de la imaginación
y las estrellas fugándose
y apareándose en medio de la alberca
sólo nosotros cometiendo silencio
a media madrugada
sólo nosotros
-cefalópodos hambrientos-
aceptamos la distancia
que impone la temperatura adecuada
los vértices de la rebeldía
y era mejor estar nadando en tus sábanas
que compartir pan y vino con los cerdos
era más saludable mirar al sol a medio día
que estar con los gusanos de la ebriedad
era más fácil soportar el hambre
que atender a los inútiles.
lunes, 1 de agosto de 2005
Estrellas y temperaturas
Totalización: concepto poético-filosófico que describe una armonía -pacífica o tempestiva- entre el espíritu y los sentidos.
La totalización puede lograrse a través de varias prácticas, aunque el arte y el amor son las más recurrentes y efectivas.
Totalizantes y totalizados no siempre dan cuenta de su experiencia personal, sin embargo, sus manifestaciones más sutiles son evidencia suficiente de su estado.
Esta vez la temperatura y las estrellas desplazaron y ocultaron los reproches de la ocasión anterior.
A pesar de las limitaciones que el hombre se impone en su relación con la naturaleza, hay ciertos lugares donde pueden conjugarse elementos específicos que provocan ese contacto con el infinito.
Ahí la tuve, entre las inacabables estrellas, al fondo de mí,
nadando cefalopódicamente por las orillas del verano.
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