miércoles 29 de agosto de 2007






Guatemala La Antigua
(fragmento)


Se oyen crecer las uñas de tus muertos,
los chorros de las fuentes que sostienen
bailando un tiempo de oro redondo
y sin valor alguno;
tus días desmayados en cojines
de miel y aburrimiento,
y mis gritos que se hacían añicos
con las lentes acústicas creciendo
de arcadas y de cúpulas.


No te muevas.
Lloraría hasta el viento.
Con sólo respirar se rompería
tu equilibro de telaraña.
Y así, como estás en mi recuerdo,
¿quién te reconocería?


Luis Cardoza y Aragón

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